
Y el tiempo pasó tan deprisa,
acabada la carrera te perdí la pista.
No volví a saber nada de tu vida,
un día un tipo me dijo que te había visto
seduciendo en la barra de un bar
a una mujer fatal.
Tu tiempo es ahora, tu luz es mañana, cerrá los ojos y empezá a soñar.
V A L E N T I N A
CURIUOSO, así nombraría a este sentimiento tan nuevo, pero tan “viejo” a la vez.
Viejo, resulta un poco paradójico decir VIEJO, a esto que entre cenizas que nunca existieron RESURGE.
Por eso lo denomino CURIOSO, porque puede resultar un tanto curioso escucharme para entender de qué hablo, de que sentimiento hablo.
De la curiosidad paradójica que hoy existe entre dos sujetos que no son mas que ese numero.
DOS.
Un pacto para vivir,
codeándonos sol a sol
revolviendo más.
En los restos de un amor,
con un camino recto,
a la desesperación.
Desenlace en un cuento de terror.
Seis años así
escapándome a otro lugar
con mí fantasía.
Buscando otro cuerpo, otra voz.
Fui consumiendo infiernos
para salir de vos.
Intoxicado, loco
y sin humor.
Si hoy te tuviera aquí
cuando hago esta canción
me sentiría raro.
No tengo sueño, mi panza vibra,
tuve un golpe energético
milagro y resurrección.
Y eso que estaba tieso,
bajo control.
El poder siempre manda
si para tenerte aquí
había que maltratarte.
No puedo hacerlo, sos mi dios.
Te veo, me sonrojo y tiemblo
qué idiota te hace el amor.
Y hoy quiero darle rienda
a esta superstición.
Un pacto para vivir.
Desmotivación. No hay palabra que vaya más acorde con este estado absurdo de no disfrutar de nada, de no esperar nada, de cansarme de todo, de aburrirme de todo. De no querer hacer nada, de no querer ir a ningún lado. De perder el gusto por los pequeños placeres. De encontrarme en un lugar, y querer estar en otro. De hacer una cosa, queriendo estar haciendo otra. De esperar nada, de esperar a nadie, de que nadie me espere. De amar a nadie, de que nadie me ame. De soledad y vacío. De desolación, de ausencias. De divagar por las calles extraviada entre canciones, de divagar por las mismas calles una y mil veces continuando una rutina monótona. Desmotivación es este maldito sábado a la noche en este pueblo aburrido. Desmotivación es esta figurita repetida de mis fines de semana. Desmotivación es quedarme contemplando la nada encerrada entre cuatro paredes. Desmotivación es no encontrar compañía que me acompañe. Desmotivación es no divertirme de la manera en que todos se divierten. Desmotivación es sentirme diferente. Desmotivación es esta alma insaciable, es este cuerpo insatisfecho, es esta autoestima enterrada, son estos ojos perdidos, son estos labios secos, es este corazón en pedazos, es este deseo quemado convertido en cenizas.

Y para los que buscan el placer…simplemente es el deseo.
Este bálsamo no cura cicatrices,
esta rumbita no sabe enamorar,
este rosario de cuentas infelices
calla más de lo que dice
pero dice la verdad.
Este almacén de sábanas que no arden,
este teléfono sin contestador,
la llamaré mañana, hoy se me hizo tarde,
esta forma tan cobarde
de no decirnos que no.
Este contigo, este sin ti tan amargo,
este reloj de arena del arenal,
esta huelga de besos, este letargo,
estos pantalones largos
para el viejo Peter Pan.
Esta cómoda sin braguitas de Zara,
el tour del Soho desde un rojo autobús,
estos ojos que no miden ni comparan
ni se olvidan de tu cara
ni se acuerdan de tu cruz.
No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir "condios" a los dos nos sobran los motivos.
Esta paya tan lejos de su gitano,
este penal del Puerto sin vis a vis,
esta guerra civil, este mano a mano,
estos moros y cristianos,
este muro de Berlín.
Este virus que no muere ni nos mata,
esta amnesia en el cielo del paladar,
la limusina del polvo por Manhattan,
el invierno en Mar del Plata,
los versos del Capitán.
Este hacerse mayor sin delicadeza,
esta espalda mojada de moscatel,
este valle de fábricas de tristeza,
esta espuma de certeza,
esta colmena sin miel.
Este borrón de sangre y de tinta china,
este baño sin rimmel ni nembutal,
estos huesos que vuelven de la oficina,
dentro de una gabardina
con manchas de soledad.
No abuses de mi inspiración,
no acuses a mi corazón
tan maltrecho y ajado
que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
se filtra la desolación
de saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
para decir "condios" a los dos nos sobran los motivos.

Cómo te iba diciendo... yo hago el... ¿Me estás escuchando? Lo hago porqu... ¡Basta! Es serio esto, te estoy hablando del más superior de los rasgos naturalmente humanos, que ya perdimos, obvio.. No frunzas el ceño, que el naranja y el violeta juntos quedan horribles. La cuestión es que nadie te enseña a conservarte a vos misma, ni siquiera el tiempo, y la vida tampoco por eso es difícil... ¡Mírame cuando te hablo! Puede ser que sí fuera aproximadamente fácil, fuese aburrido también. ¿En quien confiar, no? Porque tampoco es que sepamos mucho..., ni vos, ni yo, ni él, ni nadie. ¿Qué te pasa? ¿Por qué mueves la mirada a esa velocidad, mezcla de alerta, miedo, incomodidad, nerviosismo? Detén los ojos y mírame. ¿También sentís que alguien nos espía, nos oye? Me asusta, pero te confieso que hace rato pienso eso: hay algo más en está habitación, algo que no es yo, ni mi voz, ni vos, ni la máquina de escribir, ni las sábanas y mis ganas de rendirles culto... tengo tanto sueño y estoy tan cansada de este sueño insaciable... Pero que más da, hablemos más bajo ¿No te parece? ¡Qué oportuno que estemos de acuerdo! Paso entonces a escribirte con letras chiquitísimas e ilegibles lo que no me dejaban, ni vos ni el viento, decir al comienzo de esta charla... Ya perdimos treinta y siete minutos y no dijimos nada... Vos no podes hacerlo y es una lastima, ¡Borra esa lágrima de tu párpado ahora... que llorar sólo del lado izquierdo trae muy mala suerte!... Vos, hogar -mí hogar. mí espíritu-, no te inundes. Yo... lo hago por vos también, de verdad. Porque no tendría sentido este mundo si fuese posible sufrir tu carencia. Por eso quiero que lo sepas: Yo hago el amor, por amor al arte.
Donde el viento cura heridas, donde el mar todo lo olvida, y el tiempo entiende de traición. Lejos de todo.
INIGUALABLE
LA VIDA LE DIO MILONGA Y EL BAILO.
Alcanzar lo interminable
rebotando en la pared
dando vueltas en el aire
mientras el payaso hace la red.
Voy tratando de crecer y no de sentar cabeza.
Algunos errores, son deliciosos.
Vive loco en su cordura, y siente más que cualquiera. Su droga es vivir a pleno, se pica con humildad, fuma consejos ajenos, y aspira sinceridad.
Y CADA VEZ PEOR, Y CADA VEZ MAS ROTOS.
CON SU TODO ES AHORA, CON SU NADA ES ETERNO.
Lo sublime, lo toxico.
Lo inmaduro, lo idiota.
La razón, la soledad.
Lo patético, lo poético.
Lo transparente, la oscuridad.
Lo admirable, lo detestable.
La soberbia, la desesperación.
La esperanza, lo caótico.
La lastima, la estupidez.
Un desafio.
El miedo, el amor.
Te engañas si me quieres confundir. Esta canción desesperada no tiene orgullo ni moral. Se trata sólo de poder dormir sin discutir con la almohada, dónde está el bien, dónde está el mal.
Pasan las horas mientras te espero,
golpean mi cabeza miles de recuerdos.
Pasan las horas y tú no apareces,
el tiempo todas las batallas vence.
Lo conozco, sé que no va a ser felíz con nadie porque ni siquiera es felíz consigo mismo.
Siempre soy la estúpida de la tira, la que aunque hayan golpeado mil veces los golpes del amor, todavía tiene esperanzas.
Y queda una vuelta de tuerca más.
Porque nunca lo que yo quiero se hace realidad, nunca. Porque mi imaginación siempre es más grandiosa y más potente y mucho más placentera que la realidad.
MIENTRAS TANTO EL SOL SE MUERE
PERDIENDO AL FIN LA NOCIÓN DEL TIEMPO.
LA MAS LINDA DEL AMOR, QUE UN TONTO A VISTO SOÑAR