ALGO QUE VIVA, ALGO QUE MATE, ALGO QUE ESCUCHE, ALGO QUE MIRE, ALGO QUE ESCRIBA, ALGO QUE BORRE, ALGO EN EL VIENTO, ALGO EN LA LLUVIA.
Trabajo práctico 8 de junio, 2010. AUTORRETRATO
Ma. Angélica ”CUCA” Bentatti, LENGUA.
Valentina Mantelli
Es muy difícil escribir sobre uno mismo y más en 1era persona, ya que cuando uno hace vista gorda y escribe objetivamente no pone solo lo bueno sino también las cosas malas, errores, etc.; lo que resulta muy difícil de asumir. Por eso la mayoría de las veces que escribo sobre mí, escribo en 3era persona, como si yo fuese testigo de algo que otro esta viviendo, no yo.
Si tuviese que escribir sobre mi vida, ésta sería la unión de muchas historias de la vida cotidiana, de los “milagros diarios” para llamarlo de una manera más especial. Quizás, no haya hacho nada para cambiar el mundo, pero todos tenemos algo para contar, algo que nos gustaría que quede para la posteridad, para los más cercanos y hasta para uno mismo; para que alguien nos recuerde aún cuando seamos miles de partículas volátiles.
Por eso digo que las palabras son una manera de hacernos eternos, de no caer en el olvido, ni en nuestro PROPIO olvido.
Me gustaría hablar tanto de aciertos, como de mis fallas y mis errores. De mis muchas virtudes y mis miles defectos, de mis alegrías y penas, de mis manías y mis gustos. En resumen, de mi condición de ser humano y por lo tanto la imperfección que eso conlleva. Que es así la vida, con su cara y su cruz.
Escribir es algo muy abstracto, a menos que el que escribe lo explique. Uno nunca sabe lo que se le cruza por la cabeza al escritor, el significado de cada palabra, de cada oración. Por eso normalmente el lector saca sus propias conclusiones, acertadas o no.
En mis textos trato de mezclar un poco de mi historia con bastante elocuencia y mucha imaginación, e indirectamente hablo de todo lo que me gusta y no, lo que hago, lo que siento, etc, etc.
Hoy yo elijo hablar eredadamente de lo contradictoria que soy conmigo misma con “metáforas” por momentos un tanto ilógicas, y la constancia de algo a lo que quiero llegar y nunca llego.
Quizás esta constancia del destino que me impone a leer, escuchar, ver, sentir; quiere que el cúmulo de todo esto me haga pensar: TENGO QUE TOMAR UNA DECISIÓN (Primer paso: admisión. Objetivo logrado). Debo cambiar porque mi vida está empezando a caminar y yo estoy sosteniéndome de las paredes como una niña que recién aprende a hacerlo. Y cada vez son más incesantes estos mensajes. El tiempo, supongo, apremia tarde o temprano. La intención es lo que vale, lo dice ELLA no yo.
ENEMIGAS INTIMAS
Ella suele tener dos caras, dos caras en una misma moneda.
Ella y sus pasos, efímeros como ecos, ojos seguros y manos fuertes que temen una espera.
Ella nunca sabe finalmente donde quedó la inspiración si es que hay o hubo musas de la ansiedad en cada uno de sus escritos.
Ella es voluble como el tiempo, como el tiempo y sus memorias, como los pocos recuerdos de su consciente.
Ella vive agotada de buscar palabras, de tratar de inventar lo indecible, de entender lo indescifrable aunque sea su adicción, su nicotina diaria. Aún así, persevera, no para ni va a parar hasta lograrlo. Se sumerge en esa constante espera incongruente, para romper la impaciencia constante, para quebrarla inconsciencia.
Ella y un reloj traidor que rompe su silencio con ese TIC-TAC insoportable.
Ella y mas letras prófugas que en su divagar la ignoran. Mientras busca ponerle un nombre a lo que no pudo decir, mientras busca dibujar los dibujos de ese desdibujado pasado que se hace guiar por los recuerdos.
Su habitación, una hoja esperándola, una lapicera del color que sea, un cenicero vacio, el teclado de su computadora con un Trac-Trac-Trac interminable; NO LE PIDAN UN MOTIVO, no es necesario, esta claro que no necesita mejor acompañante que esa soledad absoluta a la que tanto le teme.
Ella con su imaginación y sus cuentos extraviados de la infancia, los que intenta sin cesar saber si son recuerdos de un cuento, o cuentos de un recuerdo.
Ella tiene la virtud de esperar lo increíble con paciencia, sea en su ficción o en su realidad; es su manera de expresarse, para no ahogarse con certezas.
Ella con su desesperación, su histeria consecuente de la vulnerabilidad que ciertos momentos le producen.
Ella con sus dudas más que posibles. Con su intento de relatar lo que no pasó, ni va a pasará, lo que jamás hubiera pasado pero podría pasar, o peor aun, lo que podría haber sucedido, sino hubiera pasado lo que pasó.
Ella con su “razón de locos”.
Ella con el tiempo a favor o en contra. Con ese nido de recuerdos indescifrables que absorben el presente cargado de silencios. Silencios que grita mediante otra realidad.
Ella con otra voz, con otra fluidez, con otra timidez, va más allá de lo que suele ir.
Ella con sus miles de cuadernos sin terminar, con sus historias sin final, con sus cambios de estado, versátiles como las vueltas de la vida, constantes como al vida misma.
Ella recurrente. A veces egoísta, a veces dando todo.
Ella es perseverante aunque por dentro se resigna fácilmente, teniendo aún algo de esperanza.
Ella con sus cotidianeidades de adolescente inmadura. Mas grande que chica, mas chica que grande.
Ella y sus libros desahogantes, sus pasiones insaciables y sus cosas diarias que tanto ama. Un mate, la luz del sol, la música, alguna película irremplazable, sus amistades, algo mas, su escuela, sus grillos, su familia; la que esta y la que no.
Otra vez su hoja en blanco, el cuaderno de su color favorito y una serie de fotos desde que nació hasta hoy.
Ella, la de memoria incapaz, la de ojos perdidos, la que habla sola, la que sueña despierta con el delirio inexplicable de sus días, de sus noches, de sus escritos.
Ella que siempre habla de despedidas y nunca de reencuentros. Que siempre dice que hay que tomar decisiones y deja todo como está.
Ella es inestable, no logra nunca llegar a la estabilidad absoluta porque escapa antes de que eso suceda.
Ella y esos momentos que se plasman borrosamente en el peor de los tiempos: EL PASADO. Su ser HOY, le trae el miedo mas profundo. Pero el mañana, al que todos suelen llamarle FUTURO, la aterra. Le acerca un temor absurdo y enigmático.
Ella no aprende a decir, ni callar ausencias, ni el delirio de no saber.
Ella llora, llora y no para de llorar. Porque sabe que sus lagrimas dicen más de lo que callan.
Ella enfrente del espejo que refleja lo que esté, lo que se ve. Ella se mira y no se encuentra, grita y no se oye. No ve sus propias huellas, no siente su propio perfume.
Ella y sus revoluciones internas y externas. Sus sonrisas inevitables, su humor alterante.
Ella y sus canciones desesperadas en lo utópico. Ella que es una amante más del montón. Ella la de mirada constante, palabra precisa, sonrisa perfecta. Ella que es puro razonar, puro frenesí. Ella que es feliz con esa esquizofrenia tan particular.
Ella que mastica su egocentrismo. No para de hablar de ella, de lo que le pasa a ella, lo que quiere ella, ella y nada más que ella. Pero no deja de estar alerta a lo que se pierde en el murmullo contaste que la rodea.
Ella con esa fragilidad de autoestima elevada.
Ella que odia el silencio y lo rompe no parando de hablar. Ella, quizás preferiría no oírse, obviar esos momentos de lucidez, que generalmente la acosan por las noches. Ese estado impreciso, ese cruel insomnio. Ella es consciente de lo importante de sus noches en vela, lo revelador que eso suena ya que se enfrenta a las certezas mas vedadas, aun a la más feroz de las razones.
Ella para nada ingenua, para nada orgullosa, para nada sumisa, para nada exigente. Rencorosa, simpática, temerosa, sincera, hiperquinética, estrafalaria, extremadamente impulsiva. Tranquila y volada. En su descontrol, en su amor hacia el amor, en sus poesías baratas, en su religión inmortal.
Ella admitiendo una y otra vez que lo “ESCENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS”, que se pierde en el jardín de rosas sin domesticar. Aun no logra descifrar los vericuetos de esa verdad tan clara, la paradoja de realidades de frente.
Ella que quizás es una cobarde, precisamente por eso me cuesta captar su mirada.
Ella es una de esas personas que prefiere escapar. De esas que ante su propia inseguridad creen que admitir algunas cosas o “no decirlas”, las hará desaparecer, o mejor aún, logrará que nunca hayan sido. Por eso mastica sus verdades a solas, porque desde su temor no sabe admitir. Por eso también calla lo que quiere que desaparezca en las paredes del silencio, en palabras huecas, en memorias absurdas, en falsos momentos.
Ella es una de esas que atesoran secretos de día y los padece de noche. Que se endurece con una salida de sol cuidando tanta tonta sensiblería, tanto llorar indigno de sus debilidades. Por eso espera la noche ansiosa, sin saber si conseguirá ganar la batalla contra su propia conciencia.
Ella masculla palabras de consuelo, nunca podrá escaparse de si misma.
Ella ama la felicidad de los inocentes, de los que se ignoran, de los que se ignoran a si mismos. ¿Cómo ella, no? Aunque lo niegue, ella cree ser feliz “ignorándose”.
Ella aguarda despierta una vez mas, ese silencio ahora le trae su propia voz, admitiendo y quitándole el candado a esta razón controladora. Una noche más no consigue dormir, oyendo miles de nombres que nombran otros nombres.
Ella es una de esas personas que confían en la noche y su sabiduría, en el desvelo, la asedia, la desnudez de palabras, resistiendo para no admitir.
Otra vez, una hoja ya empezada, una lapicera con poca tinta, un cenicero lleno, una foto y un espejo.
Ella que se enfrenta nuevamente a su peor realidad a su mejor reflejo. Ella mirando fijo a su mejor amiga, a su peor enemiga: ella misma.
El que se dice llamar ELOISA, aunque ame con locura su nombre, sus ojos, su olor, su mirada, su letra, su voz, su inseguridad.
Ella, si ella, la sonrisa distinta, esa: SOY YO.

1 comentario:
noto que ella tiene la hermosa capacidad de hacer complejo lo simple, y simple lo complejo...
me doy cuenta que, me siento afortunado por que mi camino tal vez desertico, se cruzo con el tuyo tan inoportuno...
gracias por esto :) y por todo
hermoso los post! hermosa la charla de ayer!
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